jueves, 30 de abril de 2009
El viejo Antonio
La razón que nos mueve es una razón ética. En ella, el fin está en los medios.
Queremos, y por eso luchamos cotidianamente contra todo (nosotros mismos incluidos), poner una piedra más en nuestra casa, la que queremos toda puertas y ventanas, por la que se pueda entrar, se pueda salir, mirar y ser mirado, sin más límite que las ganas de hacer una u otra cosa. Una casa donde no sea un dolor ser mujer, o niño, o anciano, o indígena, o joven, o gay, o lesbiana, o transexual, o trabajador del campo y de la ciudad. En fin, un lugar donde no sea una vergüenza pertenecer a la humanidad.
Queremos seguir luchando como lo que somos, como zapatistas. Así el mundo nuevo no nacerá sólo de nuestro paso, pero también de él.
Queremos, finalmente, desaparecer. Para eso, y no para otra cosa, fue que aparecimos.
Por eso en nuestro sueño, nosotros no estamos.